Embarazo y lactancia: ¿existe alguna incompatibilidad?

La lactancia natural exclusiva, al menos durante los 6 primeros meses de vida del bebé, es la forma de alimentación más recomendable por presentar diversas ventajas tanto para la madre como para el niño.

Las ventajas para el bebé son que la leche materna es el alimento que mejor cubre sus necesidades nutricionales en los primeros meses y la que más le inmuniza ante algunas enfermedades, como alergias o ciertas patologías respiratorias. Además se digiere mejor que la leche artificial y evita el estreñimiento.

A la madre también le beneficia, ya que dar el pecho ayuda a recuperarse de los cambios en el organismo provocados en el embarazo, resultándole más fácil perder los kilos ganados.

Otro beneficio importante de la leche materna es que ayuda a crear un vínculo entre la madre y su hijo o hija.

Pero también recordar, que si por el motivo que sea la madre no  amamanta al bebé y tiene que optar por el biberón, que no se deprima ni angustie, que hoy en día las leches preparadas están muy completas.

Kit del embarazo

Sin embargo, existen algunos factores que, en ocasiones, dificultan o impiden la lactancia materna exclusiva, siendo los principales:

  • Retraso o ausencia de la subida de leche o producción insuficiente.
  • Problemas anatómicos del pezón.
  • Patologías en la madre, como enfermedades infecciosas.
  • Consumo de medicamentos que están contraindicados para la lactancia.
  • El bebé tiene problemas para succionar.
  • Motivos sociales, laborales o por decisión personal de la madre.

 

¿Estar de nuevo embarazada es incompatible con la lactancia?

El embarazo no es, en principio, un impedimento para continuar amamantando al bebé. Sin embargo, pueden surgir algunas complicaciones y problemas:

  • El hecho de amamantar al bebé puede desencadenar contracciones uterinas suaves.
  • El contenido y sabor de la leche cambia, por lo que el bebé puede rechazarla.
  • La producción de leche puede disminuir y, por lo tanto, no ser suficiente para satisfacer los requerimientos del pequeño.

 

¿Qué debes tener en cuenta si quieres seguir con la lactancia estando embarazada?

Si tu decisión es continuar con la lactancia mientras esperas tu próximo hijo puedes hacerlo, pero debes tener presente algunos cuidados y considerar posibles complicaciones:

 

  • Debes cuidar mucho tu alimentación e hidratarte muy bien.
  • Como hemos dicho, la lactancia puede provocarte contracciones uterinas suaves. Normalmente dichas contracciones no son preocupantes, pero en algunos casos tu médico puede recomendarte que no sigas con la lactancia si considera que existe riesgo de parto prematuro.
  • Es posible que el bebé rechace la leche por los cambios de sabor y de cantidad (normalmente disminuye) que se producen.
  • Durante el embarazo es posible que sientas los pezones sensibles y los senos doloridos, dos molestias que tienden a intensificarse al dar de mamar.
  • Por otro lado, el embarazo te puede generar cansancio que haga que te sea más difícil continuar con la lactancia.

 

En cualquier caso, pese a los cambios de sabor y la disminución de la cantidad, el valor nutricional y la capacidad inmunizadora de la leche materna permanece inalterable durante el embarazo. Por lo tanto, salvo que tu médico te indique lo contrario, si tu deseo es seguir con la lactancia durante el embarazo y el bebé no la rechaza puedes hacerlo sin problemas.

 

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