¿Por qué tengo que tomar ácido fólico antes de quedarme embarazada?

El ácido fólico ayuda a prevenir los defectos de nacimiento en el tubo neural disminuyendo el riesgo de que el feto presente problemas en el desarrollo de su médula espinal y su cerebro. Algunos estudios sugieren que tomar suficiente ácido fólico en el embarazo también reduce significativamente la aparición de labio leporino, fisura palatina y ciertas patologías del corazón.

 

¿Qué son los defectos en el tubo neural del bebé?

Los defectos del tubo neural se producen como consecuencia de alteraciones en la configuración física del bebé durante la primera etapa de la gestación. Sus efectos son muy negativos e irreversibles, y pueden llegar a poner en riesgo el embarazo.

Los defectos en el tubo neuronal pueden ser de dos tipos:

  • Los que afectan al cerebro provocando anencefalia o encefalocele.
  • Los que afectan a la columna vertebral causando espina bífida.

En los casos más graves puede producirse espina bífida aislada, un diagnóstico cuyas consecuencias clínicas son graves: apenas una pequeña parte de los afectados por esta anomalía consiguen llegar a la edad adulta y, cuando lo hacen, sufren parálisis permanente en miembros inferiores además de un grado variable de incontinencia urinaria y fecal.

A nivel global se estima que los defectos del tubo neural afectan a entre 1 y 8 de cada 10.000 nacidos. El riesgo aumenta cuando hay:

  • Antecedentes familiares
  • Diabetes en la madre
  • Enfermedades que requieren tratamiento anticomicial a través de: fenitoína, ácido valproico y carbamacepina.

En todos los casos, el consumo de ácido fólico en el embarazo y antes del mismo se ha desvelado como una de las mejores formas para prevenir los defectos del tubo neuronal.

 

 

¿Cómo influye el ácido fólico en el desarrollo del bebé?

El ácido fólico (también ácido pteroilglutámico, vitamina B9 o folato) es una vitamina hidrosoluble del grupo B sintetizada por las bacterias de la flora intestinal. Está presente en cantidades muy pequeñas en algunos alimentos y entre sus funciones esenciales destaca su papel en:

  • La síntesis y replicación del ADN.
  • El desarrollo del sistema nervioso, interviniendo directamente en la formación del tubo neural del feto.

El ácido fólico también contribuye al mantenimiento y la creación de nuevas células, especialmente glóbulos rojos, ayudando a prevenir enfermedades como la anemia.

La deficiencia de ácido fólico en el embarazo puede dificultar la síntesis y la división celular repercutiendo directamente en la médula espinal, que es donde se forman las células sanguíneas. Puesto que la formación del tubo neural del feto se produce durante las cuatro primeras semanas de la gestación, muchas mujeres no saben todavía que están embarazadas. De ahí la importancia de aumentar el consumo de ácido fólico en el embarazo pero también antes de éste.

 Alimentos ricos en ácido fólico recomendados para el embarazo

El ácido fólico se encuentra de forma natural en verduras, frutas y legumbres, y también en los cereales y en el pan. Algunos alimentos ricos en esta vitamina son:

  • Legumbres como garbanzos y lentejas
  • Vegetales de hoja verde como espinacas, escarola, grelos, coles y lechuga
  • Espárragos
  • Frutos secos como almendras y cacahuetes
  • Cereales integrales
  • Leche
  • Huevos
  • Frutas como el melón, los plátanos o los cítricos
  • Aguacate
  • Pescado azul

Aunque la carne no es especialmente rica en ácido fólico, algunas vísceras como el hígado de ternera tienen una dosis elevada de este nutriente. Sin embargo, y a modo preventivo, el consumo de este tipo de alimentos debe ser limitado para las embarazadas.

 

Consumo de ácido fólico antes y durante el embarazo: recomendaciones generales

Aunque a priori la cantidad necesaria de ácido fólico en el embarazo podría cubrirse a través de:

  • Alimentos ricos en este componente
  • El calor de la cocción
  • La oxidación
  • Las condiciones de almacenamiento
  • La luz ultravioleta (pueden llegar a inactivarlo si no los comemos en crudo)

Un ejemplo práctico: las verduras pueden perder hasta el 80% de su ácido fólico cuando se cuecen.  A este hecho se suma que los folatos naturales se absorben peor (una media del 50%) que los “artificiales” (en forma de pastillas). Por eso es habitual que los médicos recomienden la toma de suplementos alimenticios para  garantizar la ingesta de ácido fólico antes, durante y después de la gestación.

Las sociedades científicas recomiendan el inicio en el consumo de ácido fólico a todas las parejas que estén planeando un embarazo (mujeres y hombres por igual) tres meses antes de la concepción.

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Normalmente los médicos aconsejan el consumo de complementos vitamínicos de 400 microgramos de ácido fólico diarios, generalmente por la mañana y en ayunas. A esto habría que añadir una dieta saludable que introduzca su consumo a través de frutas y verduras. En el caso de los suplementos alimenticios, el cuerpo absorbe el 100% de la vitamina así que esta cantidad junto con la proporcionada por una dieta rica en folatos nos aportará suficiente cantidad de ácido fólico para el embarazo.

El tiempo recomendado del uso de la suplementación de ácido fólico es tres meses antes de la concepción y hasta finalizada la semana 12 de embarazo, que corresponde con la semana 14 desde la fecha de la última regla. Las excepciones estarán marcadas por las indicaciones clínicas del médico según cada paciente, y en algunos casos puede recomendarse su consumo durante todo el embarazo e incluso en la lactancia.

Por último, si la mujer ha tenido con anterioridad un embarazo con defectos en el tubo neural debe consultar con su médico cuál es la cantidad de ácido fólico recomendada en el embarazo en su caso. Lo mismo ocurre si sufre diabetes, epilepsia u obesidad, ya que el riesgo de que su bebé nazca con defectos en el tubo neural es más elevado.

Garantiza el correcto desarrollo de tu bebé

Los defectos en el tubo neuronal no son los únicos problemas de desarrollo a los que se enfrenta nuestro bebé. Por suerte, en la actualidad existen pruebas de cribado prenatal no invasivas que permiten conocer, desde la semana 10 de la gestación, si existe alguna anomalía cromosómica en el feto.

Es el caso del Test Nace, que tan sólo con una muestra de sangre de la madre y en menos de 72 horas es capaz de detectar la presencia de Síndrome de Down, de Edwards o de Patau. De esta forma los padres pueden afrontar el resto del embarazo con mayor seguridad y tranquilidad.


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