¿Duele la amniocentesis?: te contamos los pros y contras de esta prueba prenatal

La amniocentesis es una prueba invasiva de diagnóstico que sirve para confirmar o descartar determinadas anomalías cromosómicas y otras patologías del bebé. Tiene un muy alto nivel de fiabilidad, pero también riesgos para el bebé, siendo el más importante la posibilidad de sufrir un aborto.

Por este motivo, la amniocentesis solamente suele realizarse en los casos en que se considera que existe un mayor riesgo que el bebé sufra alguna anomalía cromosómica o malformación.

Las principales pruebas prenatales - TEXT

En cuanto a si duele la amniocentesis, lo cierto es que la mujer que se somete a esta prueba suele notar, en el momento de la punción, una molestia o dolor leve.

¿En qué consiste en la amniocentesis?

Esta prueba invasiva de diagnóstico tiene el objeto de extraer entre 20 y 25 ml del líquido amniótico que rodea al bebé. Para ello, se realizan los siguientes pasos:

  1. Pruebas ecográficas previas. Sirven para determinar cuál es la mejor zona para realizar la punción y extraer el líquido amniótico y suelen durar entre 10-15 minutos.
  2. Punción. Una vez elegido el punto ideal, se realiza la punción (pinchazo) propiamente dicho. Esta punción es muy rápida (unos 2 minutos de duración). Para realizar la punción se introduce una aguja muy fina, de 1 mm, por la zona del abdomen hasta penetrar en el útero.

Cabe decir que no es necesaria ninguna preparación especial por parte de la madre para realizar correctamente esta prueba. No tienes que ir en ayunas ni con la vejiga llena, como sí se hace en las ecografías ginecológicas, puesto que el líquido amniótico ya permite que la ecografía se vea correctamente.

Es una prueba que se suele realizar en la semana 15 de embarazo, momento en que la madre normalmente ya se ha sometido a otras pruebas como el cribado del primer trimestre o un test prenatal no invasivo. Si los resultados han salido alterados, el médico recomendará la realización de una amniocentesis u otra prueba invasiva de diagnóstico.

En algunos casos la amniocentesis se hace más tarde, por ejemplo, para comprobar el desarrollo normal de los pulmones.

Los pros de la amniocentesis

La amniocentesis es una prueba invasiva de gran fiabilidad que permite confirmar diversas alteraciones cromosómicas en el bebé y otras patologías y complicaciones. En concreto, mediante la amniocentesis se puede confirmar el diagnóstico de:

  • Alteraciones en el cromosoma 21síndrome de Down, el cromosoma 18, síndrome de Edwards y cromosoma 13síndrome de Patau. Todos estos síndromes causan disfunciones intelectuales y otros problemas de salud, algunos de ellos graves, en el bebé.
  • Otras anomalías cromosómicas relacionadas con el sexo del bebé en los cromosomas X e Y, como el síndrome de Klinefelter o el síndrome de Turner.
  • Anomalías genéticas como: fibrosis quística, la enfermedad de Tay-Sachs, anemia de células falciformes, espina bífida y anencefalia.
  • Información sobre el desarrollo de los pulmones del bebé.
  • Detección de infecciones intrauterinas.
  • También puede determinar si existe riesgo de adelanto del parto o aborto.

Otras ventajas de la amniocentesis son:

  • Su alta fiabilidad, siendo una prueba que sirve para confirmar el diagnóstico de alteraciones cromosómicas en el bebé.
  • No son necesarias preparaciones previas en la madre, ni ir en ayunas, ni ninguna otra característica especial.
  • Es una prueba bastante rápida: unos 10 minutos para determinar el punto más idóneo para introducir la aguja y unos 2 minutos lo que es el pinchazo en sí.

 

Los contras de la amniocentesis

Riesgos para el bebé

La amniocentesis es una prueba invasiva y por lo tanto no exenta de riesgos, sobre todo para el bebé. Sin duda, la complicación más importante es el riesgo de aborto, que se puede producir por:

  • Al atravesar el útero con la aguja se pueden ocasionar: daños en el saco amniótico, punción fetal o punción del cordón.
  • Infecciones transmitidas al bebé, se da en situaciones donde la madre padece alguna enfermedad que pueda transmitir durante el procedimiento.

Se estima que aproximadamente un 1% de las amniocentesis que se realizan acaban produciendo un aborto.

Riesgos para la madre

Los riesgos para la madre son menos importantes, aunque tras el procedimiento puede notar los siguientes efectos secundarios:

  • Dolor o molestias abdominales.
  • Pérdida de líquido amniótico.
  • Irritación alrededor del lugar donde se realiza la punción.

Otra desventaja de la amniocentesis es que, si bien no necesita preparación previa, sí son necesarios unos cuidados y precauciones tras la punción:

  • Guardar reposo durante dos o tres días.
  • Evitar movimientos bruscos también los días posteriores a la prueba.

Estos cuidados tienen el objetivo de intentar reducir el riesgo de aborto.

 

Cuando está aconsejado realizar la amniocentesis

La amniocentesis es una prueba muy fiable y arroja unos resultados prácticamente definitivos sobre si el bebé sufre o no síndrome de Down u otras alteraciones cromosómicas.

Debido a sus potenciales riesgos, la amniocentesis solo se realiza cuando existen una serie de factores que aumentan la probabilidad de que el bebé sufra una anomalía cromosómica.

Los principales factores que aconsejan la realización de la amniocentesis son:

  • Resultados anormales en pruebas de cribado, como el cribado del primer trimestre o el test prenatal NACE.
  • La edad de la madre, a partir de los 35 años empieza a haber un mayor riesgo de que el bebé sufra alguna anomalía cromosómica, que se eleva aún más en mujeres embarazadas de más de 40 años.
  • Embarazos anteriores de bebés con anomalías cromosómicas o genéticas.

El Test NACE: alta fiabilidad sin riesgos

El test prenatal no invasivo NACE destaca por su alta fiabilidad y precisión en la informatividad de las principales anomalías cromosómicas.

La razón de su alta fiabilidad es que esta prueba usa la tecnología más avanzada, la cual permite la detección de ADN fetal libre circulante en el plasma materno y análisis bioinformáticos avanzados. Se trata, por lo tanto, de un test no invasivo en sangre materna que permite analizar las alteraciones cromosómicas más frecuentes sin poner en riesgo el embarazo.

Y todo ello con riesgo cero para la salud de la madre y el bebé y prácticamente sin molestias, ya que este test prenatal no invasivo se realiza a través de una muestra de sangre extraída del brazo, igual que cualquier análisis rutinario.

Otra ventaja de este test en sangre materna es que se puede realizar muy pronto, a partir de la semana 10 de embarazo, lo que aporta un plus de tranquilidad al principio del embarazo. Esto te permitirá afrontar el resto del periodo de gestación con más tranquilidad.

Pese a su altísima fiabilidad, el test NACE es una prueba de cribado, por lo que si los resultados obtenidos indican probabilidad de que el bebé tenga una anomalía cromosómica, es necesaria la confirmación con una prueba invasiva de diagnóstico, como la amniocentesis.​

 

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