Síntomas de embarazo ectópico: aprende a identificarlos

Puede ocurrir que, una vez fecundado el óvulo por un embrión, este no llegue al útero materno al descender por la trompa de Falopio, asentándose en un tejido diferente. Dicho de otro modo, la implantación embrionaria tiene lugar fuera de la cavidad uterina. A esta situación se le llama embarazo ectópico o embarazo extrauterino.

El desenlace de esta anomalía es la pérdida del bebé, aunque afortunadamente la frecuencia es baja, solo un 0,52% en mujeres de menos de 35 años.

 

Factores de riesgo del embarazo ectópico

El embarazo ectópico se produce a consecuencia de un retraso o bloqueo del trayecto del óvulo fecundado a través de la trompa. Aunque en ocasiones no es posible conocer la causa exacta, sí se han determinado una serie de factores que aumentan el riesgo de padecer un embarazo ectópico:

  • Edad materna superior a 35 años.
  • Haber tenido un embarazo ectópico con anterioridad.
  • Tabaquismo.
  • Algunos tratamientos de reproducción asistida.
  • Que la madre se haya sometido a una reversión de ligadura de trompas.
  • Cirugía previa o abdominal previas.
  • Defectos congénitos en las trompas de Falopio.
  • Endometriosis, enfermedad que consiste en la aparición y crecimiento de tejido endometrial, que es que recubre el interior del útero, en otras localizaciones fuera de la cavidad uterina.
  • Infección en la trompa de Falopio, que se conoce como salpingitis.

Conoce los síntomas del embarazo ectópico

Si bien es posible que en sus etapas iniciales una mujer que tenga una implantación del embrión en un tejido distinto al endometrio uterino no presente ninguna molestia especial, a medida que avanza la gestación sí que se van a producir una serie de síntomas, que pueden llegar a ser graves:

  • Sangrado vaginal o manchado.
  • Dolor intenso en la parte baja del abdomen, especialmente a un lado.
  • Dolor en el hombro.
  • Sensación muy intensa de debilidad.
  • Mareos o desmayos.

Ante la aparición de cualquiera de estos síntomas, que en ocasiones se trata de una intensificación de las molestias habituales de cualquier embarazo, debes acudir al médico cuanto antes con el fin de realizar, en caso de confirmarse el diagnóstico de embarazo ectópico, las acciones necesarias para evitar complicaciones, como la necesidad de realizar una extirpación de trompa o consecuencias aún más graves.

En cualquier caso, el diagnóstico de embarazo ectópico siempre debe realizarlo un médico tras realizar las exploraciones y pruebas necesarias.

 

El diagnóstico del embarazo ectópico a las 4 semanas

Un embarazo ectópico no tiene posibilidades de prosperar y, normalmente, la madre comienza a notar fuertes molestias a partir de la sexta semana o incluso antes. Pero es posible establecer un diagnóstico a las 4 semanas, en el caso de que la madre note algún síntoma extraño o por existir factores de riesgo.

Básicamente existen dos métodos para diagnosticar un embarazo ectópico:

  1. La ecografía transvaginal o ultrasonido transvaginal. Este examen diagnóstico consiste en la introducción de un pequeño aparato en la vagina que produce unas ondas sonoras, que posteriormente son transformadas en imágenes de los órganos internos: trompas de falopio, útero, ovarios… De esta forma es posible diagnosticar con precisión y fiabilidad tanto embarazos ectópicos como otros problemas de la región pélvica: quistes, infecciones, tumores, etc.
  2. Medición de la hormona beta-HCG en sangre. Se realiza mediante un análisis de sangre y, debido a que los niveles de esta hormona aumentan durante el embarazo esta prueba detecta embarazos normales y, en función de los resultados obtenidos, también la posibilidad de un embarazo ectópico. Este debe confirmarse con un nuevo análisis beta-HCG y otros marcadores bioquímicos: creatina fosfoquinasas, proteína placentaria 14 y niveles de progesterona, entre otros.

 

Pronóstico y tratamiento de los embarazos ectópicos

Como hemos comentado, los embarazos ectópicos no tienen prácticamente ninguna posibilidad de llegar a buen término, y la mayoría de veces finalizan con un aborto natural como mucho a la sexta semana. En el improbable caso de que el aborto no se produzca de forma espontánea es necesario provocarlo con un tratamiento farmacológico o quirúrgico.

 

De cualquier modo no hay por qué alarmarse ya que la incidencia de embarazos ectópicos es muy baja.

 


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